Tras analizar la Biografía del PEL he ratificado algo de lo
que he sido consciente en este curso, que mis estrategias de autoevaluación son
reducidas, como lo demuestra el que nunca me haya planteado escribir un diario
ni para escribir cómo me siento al estudiar ni para anotar lo que voy
aprendiendo ni tampoco revise con periodicidad mi progreso comprobando lo que
sé y lo que no sé. Sin embargo, sí que he desarrollado otras estrategias cognitivas
y metacognitivas, sobre todo porque soy bastante reflexiva en el proceso de
aprendizaje de una lengua. Asocio lo nuevo que aprendo con lo que sé; busco
patrones de la lengua que se repiten y formulo mis hipótesis; me fijo en las
partes que componen una palabra para entender su significado; busco semejanzas
y diferencias entre el nuevo idioma y las otras lenguas que conozco. Así mismo,
me marco un ritmo de trabajo teniendo en cuenta el tiempo de que dispongo; me
doy cuenta de los errores que cometo e intento no repetirlos; me creo un
entorno de estudio favorable; busco ocasiones para utilizar la lengua que estoy
aprendiendo…
Por otra parte, he logrado establecer estrategias
socioafectivas (controlando emociones para evitar que influyan negativamente en
mi aprendizaje; no me bloqueo si no entiendo una palabra en una conversación ni
me desespero si no recuerdo la palabra exacta que quiero utilizar). Esto sobre
todo lo he conseguido con la edad y con la experiencia, desdramatizando el
aprendizaje y valorando más el proceso de comunicación que la perfección en el
uso de la lengua y, siendo sincera, con la seguridad que te aporta un mayor
conocimiento de la lengua que estás aprendiendo y la tuya propia, lo que te
aporta más recursos para salir de situaciones comprometidas.
Ahora es el momento de empezar a pensar, además de el el proceso de aprendizaje, también en el proceso de enseñanza de una lengua y el portfolio es un instrumento muy válido para ir registrando y analizando este camino tan emocionante.
Como el Portfolio Europeo de las Lenguas (PEL) abre un mundo entero de posibilidades que merece la pena descubrir, registro aquí su enlace para sumergirme con más calma en él.
Lista de las principales decisiones que el alumno, en su
nuevo papel, debe tomar en una enseñanza comunicativa de la lengua.
·Identificar y seleccionar los propios objetivos
de aprendizaje.
·Seleccionar contenidos relevantes que le
permitan llegar a esos objetivos.
·Descubrir su estilo de aprendizaje y usar
técnicas adecuadas al estilo propio.
·Seleccionar las tareas necesarias para alcanzar
esos objetivos.
·Desarrollar las competencias y las estrategias
necesarias para impulsar el aprendizaje al realizar tareas.
·Evaluar el proceso de aprendizaje, las
estrategias utilizadas y los resultados obtenidos.
·Utilizar lo aprendido en nuevas situaciones.
·Ejercer un alto grado de conciencia,
reflexionar sobre el propio proceso de aprendizaje y uso de la lengua.
Todas las
decisiones de la lista son importantes en el papel activo que debe tomar el
alumnos en una enseñanza comunicativa de la lengua, pero como hay que elegir me
decanto por estas cuatro:
-Identificar
y seleccionar los propios objetivos de aprendizaje Esto ayudará al alumno a ser consciente de por
qué y para qué estudia esa lengua, lo cual le lleva a dar sentido a su
aprendizaje. Tener claros los objetivos le allanará el camino, pondrá ante él
un horizonte, una meta que alcanzar. Esto le hará implicarse en el proceso.
-Desarrollar
las competencias y las estrategias necesarias para impulsar el aprendizaje al
realizar tareas. De esta manera se convierte en un alumno
autónomo. No depende exclusivamente del profesor sino que toma sus decisiones.
Toma un papel activo en su proceso de aprendizaje y busca y trabaja para
conseguir sus objetivos impulsando su aprendizaje. Todo eso le llevará a
participar, a implicarse, a activar estrategias, probar, ensayar, arriesgar y a
utilizar sus conocimientos, actitudes y habilidades, centrándose en el proceso
más que en el producto. De esta manera, toma las rienda de su propio
aprendizaje.
-
Utilizar lo aprendido en nuevas situaciones Tomando esta decisión logrará asimilar y
consolidar lo aprendido, llevando la teoría a la práctica, a la vida real. Así
dará sentido a su aprendizaje, lo validará y lo hará más motivador.
- Ejercer
un alto grado de conciencia, reflexionar sobre el propio proceso de aprendizaje
y uso de la lengua. La toma de conciencia de su propio proceso de
aprendizaje le llevará también a ser consciente de su estilo de aprendizaje y
los factores que lo condicionan y le llevarán a tomar decisiones sobre las
técnicas que utiliza y a adecuarlas a sus necesidades. Además al reflexionar
sobre el uso de la lengua, en cierta medida, lo que hace es hacerla palpable,
viva, la traslada a la realidad y de nuevo a sus necesidades.
En definitiva, el alumno se convierte en sujeto
activo y autónomo que toma sus propias decisiones para mejorar el proceso de
aprendizaje y conseguir sus objetivos. Es consciente de sus habilidades y de lo
que puede ofrecer al grupo y de sus propias necesidades y activa estrategias
para lograr sus objetivos y que le facilitan el uso de la lengua y su
aprendizaje. Todo ello redunda en que él mismo logra motivarse y busca las
herramientas necesarias para mejorar su aprendizaje.
Me parece muy interesante la aportación que ha hecho en el foro la compañera Aránzazu Fernádez Gonzáles sobre AUTONOMÍA EN EL APRENDIZAJE Y ALUMNO AUTÓNOMO
La autonomía en el aprendizaje, según la definición de E. Martín Peris, es “la
capacidad que desarrolla el alumno para organizar su propio proceso de
aprendizaje. A diferencia de la autonomía, de carácter espontáneo e
inconsciente, que cada persona puede ejercer en la vida cotidiana, la autonomía
en el aprendizaje es intencional, consciente, explícita y analítica”. Dicha
autonomía empieza a desarrollarse cuando el alumno quiere hacerse cargo de su
propio aprendizaje e implica procesos de reflexión por parte de dicho alumno
que conllevan a adquirir la competencia de aprender a aprender y el aprendizaje
para toda la vida. Como dice el biólogo y humanista chileno Humberto Maturana,
“Formación es aquello que nos queda cuando ya todo se haya olvidado”.
Es cierto que, erróneamente, se entiende por alumno autónomo cuando éste
estudia por su cuenta, de forma independiente y sin profesor, pero nada más
lejos de la realidad. En mi opinión hay que entender esa autonomía en el
aprendizaje como una actividad autorregulada, en la que el alumno debe hacer
planes, coordinar recursos, conocer las demandas de la tarea y sus capacidades
individuales para llevarlas a cabo, tener claros los objetivos a alcanzar y
cuáles deben ser las estrategias adecuadas para conseguirlos. El profesor debe
ser guía en ese proceso.
En una ocasión en la escuela de idiomas en la que estudié alemán (cursaba el
nivel Intermedio II) la profesora se tuvo que ausentar dos meses y la
Consejería de Educación, en vez de nombrar a un profesor sustituto, dejó a los
alumnos sin docente. La decisión de la Escuela de Idiomas fue facilitarnos
fotocopias con ejercicios para realizarlos en casa, sin prácticamente opciones
para preguntar dudas y muchos alumnos notábamos que estábamos dando un paso
atrás en el aprendizaje del idioma, hasta que unos cuantos decidimos crear un
grupo para quedar para estudiar con el fin de intentar avanzar en el estudio de
la lengua. Las intenciones y las ganas que todos pusimos por aprender eran
buenas, pero nos faltaba la figura del orientador, en este caso del profesor
(el titular o el sustituto, que nunca nombraron). Cuando regresó el profesor
muchos estudiantes se sintieron perdidos y tuvieron que abandonar. Con esto
quiere decir que si no estamos entrenados para desarrollar la autonomía en el
aprendizaje difícilmente podremos conseguir nuevos objetivos en esa materia,
máxime cuando no existe un profesor que nos oriente.
ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE
Enlazando con el epígrafe anterior, me gustaría apuntar que en el proceso de
enseñanza aprendizaje de poco o nada sirven las mejores técnicas y estrategias
cuando fallan los profesores. Me refiero a que antes de métodos, estrategias y
procedimientos hacen falta docentes maduros y responsables con la tarea de
enseñar un idioma extranjero o cualquier otra asignatura. Estas características
no parece tenerlas el profesor del que nos habla Adoración en este foro. A mí
desde luego, no me gustaría encontrarme con un profesor así ni actuar de ese
modo cuando imparta clases de español a extranjeros.
La finalidad básica de las estrategias de aprendizaje es llevar al estudiante a
obtener una autonomía o autorregulación del pensamiento a partir de la
reflexión sobre los procedimientos implicados en la planificación y control de
ese aprendizaje.
Enseñar es la mejor manera de aprender y lo importante es que la enseñanza sea
eficiente, creativa y motivadora. Hay que enseñar al alumno a aprender de modo
metacognitivo, es decir, sabiendo lo que tiene que hacer, sabiendo hacerlo y
controlándolo mientras lo hace. Esta forma de aprendizaje implica que los
estudiantes aprendan estrategias para mejorar su aprendizaje y lo gestionen de
forma eficaz y autónoma, lo que significa que no solo aprenden cómo utilizar
las técnicas útiles en la realización de cada tarea, diferenciándolas de otras
menos útiles, sino que además aprenden a planificar, controlar y valorar su
actuación a la vez que utilizan de forma reflexiva los procedimientos
aprendidos.
El profesor debe ser el facilitador y mediador en el aprendizaje de dichas
estrategias. Una estrategia de aprendizaje debería valorarse siempre en función
de los objetivos del alumno, los cuales deben ser similares a los que propone
el profesor, quien debe propiciar en el aula un clima de reflexión, de dudas,
de conocimiento y discusión de cómo se podría aprender la materia.
En relación a los tipos de estrategias que hay que enseñar están las de
atención, es decir, aquellas que ayudan a captar la información tanto en los
textos orales como los escritos y las del profesor para facilitar la atención
de los estudiantes. También se deben activar estrategias que ayuden a procesar
la información, las que ayudan a aprender y aquí entran en juego los estilos de
aprendizaje que debe potenciar cada alumno según sus necesidades. A lo mejor,
un discente de lengua extranjera aprende mejor con un estilo visual, auditivo y
cinestésico que otro que prefiera el individual, el social o el táctil.
AUTOEVALUACIÓN
Ningún profesor debe eludir la tarea de que los alumnos aprendan a valorarse a
sí mismos de un modo realista y en ese sentido le debe prestar la ayuda
necesaria a cada uno. Para ello, hay que establecer los criterios para conocer
qué objetivos son los que deben mejorar las aptitudes de los alumnos para
evaluarse a sí mimos, qué orientaciones puede ofrecer el profesor a los
estudiantes sobre las características que deben tratar de evaluar y cómo
organizar las condiciones de aprendizaje para que los alumnos consigan los
objetivos de la autoevaluación.
No me había planteado realizar una evaluación, al margen de los exámenes para
conseguir superar los niveles de los idiomas extranjeros que he estudiado y
continúo estudiando, hasta que me convencí de que dicha evaluación se convierte
en una herramienta de aprendizaje autónomo. En ningún momento los profesores
nos han hablado de instrumentos como el diario del estudiante, la lista de
control o la carpeta, dosier o portfolio (como el que estamos elaborando en
este curso del Instituto Cervantes, Cómo se enseña y aprende una lengua
extranjera).
La autoevaluación nos ayuda a aumentar el grado de confianza en nosotros
mismos, conocer nuestras limitaciones, ser más abiertos al conocimiento
significativo y conocer si somos competentes o no en una determinada materia.
La famosa frase de Sócrates “Conócete a ti mismo”, cobra sentido en esta
reflexión.
Esta mañana, chateando con una amiga profesora, ha salido el tema de la autonomía del alumno.
Yo he compartido en ella una definición que he sacado del módulo 2:
“La autonomía en el aprendizaje se puede interpretar erróneamente como autoaprendizaje, es decir, aprender sin profesor.
Desarrollar la autonomía le permite al alumno ser más independiente en su proceso de aprendizaje; solo se desarrolla cuando ponemos en marcha un plan de acción en un contexto social, es decir, en la interacción con los compañeros y con el profesor en clase y otras personas en el mundo real.”
Ella, por su parte, me ha contestando contándome una experiencia personal:
"Me tocó sustituir a un profe de plantilla y con mucha experiencia.
La clase era de un nivel A1 y le tuve que sustituir poco después de la mitad del curso.
Ya habían terminado el programa y la mitad de los estudiantes había abandonado.
El profe nunca explicaba gramática, decía que los estudiantes debían ser independientes, y los que entendían algo debían explicárselo a los demás.
Las únicas actividades del manual que hacían eran los audios.
Había estudiantes de guardia que debían pasar lista y escribir un informe de los incidentes para el profe.
Leían a coro todos los enunciados de las tareas del manual.
El profe recogía las fotocopias y, sin importar el nivel de las actividades, las distribuía en su A1 como deber. Si las actividades eran de un nivel más alto, los estudiantes debían investigar por su cuenta cómo podían hacer la tarea. Luego el profe recogía esos "deberes" y se los pasaba a sus estudiantes de un nivel más alto para que los corrigieran.
Parte me lo contaron los estudiantes y parte el mismo profe.
Recuerdo que yo le dije que los estudiantes no pagaban por el curso para estar explicando la gramática a los compañeros que no entendían
(Ni para hacer el trabajo del profesor, apunto yo).
En mi primera clase empecé un repaso de todo el curso, explicando muy bien la gramática en la pizarra (en A1 eso es esencial). Los estudiantes estaban encantados
Pero claro, no logré que volvieran los que ya habían abandonado.
Al terminar el curso muchos estudiantes querían seguir conmigo e incluso me pidieron clases particulares.
Ese profe defendía la teoría del aprendizaje autónomo
Hasta ahora he visto que lo utilizan como un pretexto para no hacer su trabajo".
Yo, por mi parte, opino que los profesores se equivocan si dejan solos a los alumnos en el proceso de aprendizaje y no se lo facilitan ni les guían.
El profe al que suplió mi amiga no entiende lo que en realidad supone dar autonomía al alumno. No es dejar ni delegar tus funciones como profesor, sino dar confianza al alumno a que tome las suyas.
Me gustaría profundizar sobre este tema, conocer otras experiencias similares y alguna buena práctica que potencie la autonomía del alumno.
¿Pensáis también que se está haciendo un mal uso de este concepto? RESPUESTA DE PILAR MELERO
Dori, con todo lo que hemos trabajado en este módulo sobre el papel del profesor y del alumno podemos distinguir entre un profesor que fomenta la autonomía bien entendida y uno que no tiene ni idea de lo que significa y que, además, es un irresponsable. Como dices tú, el profesor tiene unas funciones, no puede delegarlas en los alumnos. Te dejo una videoconferencia interesante que se presentó en el Congreso Mundial de Profesores de Español:
Si es cuestión de gustos (espero que también de metas y
objetivos), me gustaría ser:
·Una profesora
que escucha, que es empática, es decir, que pone en primer plano los intereses y necesidades de mis alumnos y
que teniéndolos en cuenta marca los objetivos y contenidos de las tareas
propuestas en clase. Porque de verdad creo que el mayor logro de un profesor
son los logros que obtienen sus alumnos.
·Una profesora que hace de sus clases un espacio agradable, colectivo, común,
en el que se tienen en cuenta hasta los
más pequeños detalles para crear un ambiente de confianza que motive, promueva
la interacción y la participación. Para lograrlo es importante hasta cuestiones
tan aparentemente banales como la forma de colocación de las mesas y la
cercanía física con la mesa del profesor.
·Una profesora dinámica con muchos recursos y actividades diferentes, de acuerdo a
la variedad de los alumnos y a sus intereses; que analiza al grupo de alumnos
en colectivo y en individual y adapta su planificación a sus características.
·Una profesora
abierta, que rompa con la rigidez del sistema, que facilite vías de
comunicación y que si eso supone dejar hablar a los alumnos en su lengua
materna que lo hagan hasta que cojan confianza para hacerlo en la lengua que
están aprendiendo. En este aprendizaje
se pone en valor el plurilingüismo, como un valor sociolingüístico importante a
incorporar y tener en cuenta en la clase.
·Una profesora que no se acomoda, que está
siempre investigando sobre nuevas formas
de aprendizaje que faciliten e incentiven el proceso de aprendizaje a sus
alumnos.
·Una profesora que es una profesional, que le entusiasma su trabajo, se lo tome en serio, prepara y planifica sus clases, pero que es
a la vez capaz de improvisar si es preciso para amoldarlas a las circunstancias
o necesidades de sus alumnos en un momento determinado.
·Una profesora que incentiva la interacción en sus clases para potenciar la participación de los alumnos y su
motivación. En esto adquiere una importancia muy grande el hecho de valorar
a los alumnos como individuos que tienen
mucho que aportar y no conferirse el profesor como el gurú que todo lo sabe.
Creo que el buen profesor no es el que da los resultados a un problema sino el
que deja a sus alumnos tiempo para resolverlos, el que les anima, les motiva y les
muestra caminos de reflexión, les acompaña y les incita a buscar sus propios
resultados. Es el profesor guía y no el
impositor.
·Una profesora que impulse a sus alumnos a tomar las riendas de su aprendizaje, que
tenga autonomía, sin que ello suponga que el profesor haga dejación de sus
responsabilidades.
·Una profesora que ayuda a sus alumnos a desarrollar estrategias que impulsen su
aprendizaje.
·Una profesora con vocación que ama su trabajo, le entusiasma la comunicación y la
lengua que enseña, porque solo así puede poner énfasis en lo que enseña, hace
interesante el aprendizaje, atrae la atención de sus alumnos y logra emocionarles.
“No hay razón sin emoción”.
FUNCIONES QUE DESARROLLARÍA EN MI FUNCIÓN DE PROFESORA.
ANÁLISIS de las necesidades subjetivas de los alumnos
CREACIÓN de ocasiones de aprendizaje, eligiendo las
actividades más adecuadas a las características y necesidades de los alumnos.
MOTIVACIÓN para la tarea, mediante la adaptación de las
tareas a los alumnos.
INVESTIGACIÓN sobre lo que ocurre en el aula y ANÁLISIS de
los procesos que se desarrollan.
INTERPRETACIÓN de lo que los alumnos expresan, acompañándoles
y ayudándoles en la comunicación, tanto en el aspecto cognitivo como en el
emotivo, afectivo y social.
PLANIFICACIÓN E IMPROVISACIÓN, mediante una programación
abierta y adaptable.
EVALUACIÓN continua del proceso, de la evolución del alumno
y potenciando su autoevaluación.
Reflexiones sobre
la evolución en los papeles de mis profesores y en mi papel de alumno aprendiente de lenguas
extranjeras.
Realmente creo que sí ha habido una evolución, tanto en el
papel del profesor como el del alumno.
Frente al profesor modelo autoritario, evaluador y sancionador
que primó en mi primera estaba formativa, que estaba más preocupado por las
normas y las reglas gramaticales que por el aspecto comunicativo y el uso real
de la lengua, pasé al modelo híbrido, que mantenía la disciplina y la
predominancia de la gramática, pero que iba abriendo paso a la comunicación con
preguntas lanzadas a la clase para despertar la participación entre los
alumnos, por otra parte poco motivados por el tedio reinante en clases
monótonas y su papel todavía pasivo. Después me he ido encontrando con
profesores innovadores que iban de colegas, preguntaban mucho por las opiniones
de los alumnos, incentivaban la participación, pero carecían de planificación y
organización, se perdían en el proceso de enseñanza y terminaban improvisando
sin orden ni concierto lo que provocaba cierto caos en mi como alumna no muy
favorable al proceso de aprendizaje, ni favorecedor
a que yo pudiera desarrollar mi capacidad para desarrollar mis competencias y
estrategias de aprendizaje. Aun así, creo que toda evolución en favor de una
enseñanza comunicativa, aunque no sea muy grande, siempre será mejor que el
modelo rígido, estático, de método, no participativo que concebía al alumno
como mero receptor, como oyente y no participante.
Desafortunadamente, en mi trayectoria como alumna de lenguas
extranjera no me he encontrado con el
profesor/a motivadora que pusiera a los alumnos como protagonistas del proceso
de aprendizaje, y si he tomado autonomía ha sido porque mi propio interés por en
la lengua que estaba estudiando me ha hecho tomar las riendas de mi proceso de
aprendizaje. Por supuesto, mi experiencia no niega que existan los profesores
facilitadores, motivadores, organizadores de recursos, guías, investigadores…seguidores
de la metodología comunicativa. Yo no pierdo la esperanza de encontrármelos en
mi camino.
Y la recomendación de Pilar Melero Y hablando de recursos TIC, os animo a que, cuando hayamos terminado el curso y os sobre tiempo , veáis esta fantástica presentación de Victoria A. Castrillejo sobre "Cómo ser un profesor de E/LE eficaz en una época de abundancia informativa" que tuvo lugar el 14 de junio en los Encuentros Todoele:
Gracias a nuestro compañero Francisco Javier Navarro podemos tener un análisis con gráficos de nuestros estilos de aprendizaje, y además diferenciado por sexos.
RESULTADOS GLOBALES
Cinestético, táctil y auditivo están a un nivel muy superior al visual, social e individual
El estilo predominante
En conjunto, los estilos que predominan son el cinestético y el táctil.
El 100% de las mujeres son cinestésicas y el 87% táctiles.
El 83% de los hombres son táctiles y auditivos, sólo el 50% son cinestésicos.
El estilo que no cuenta para mí
Hay pocos estilos que no cuenten y el número de respuestas es muy bajo para obtener conclusiones, salvo para concluir que, en general, todos los estilos de aprendizaje nos son útiles en mayor o menor medida.
Mi estilo predominante
de aprendizaje es: visual, auditivo, cinestético, táctil, social.
El estilo que menos utilizo es: individual
El estilo que no cuenta para mí es: -
Me ha resultado curioso el reflexionar sobre mi estilo
de aprendizaje. En algunas de las frases me ha costado elegir mi preferencia
pero me agradan los resultados obtenidos si se cumple la premisa de que nuestro
estilo más predominante es el que más proyectaremos entre nuestros alumnos. Por otra parte, me sorprende que en este test
salga tan claramente que el estilo que menos utilizo es el individual, ya que es el que más he desarrollado durante toda mi vida.
Siempre he estudiado sola. Pero mayoritariamente he asistido a clase de forma presencial (no
últimamente porque los cursos que hago son online) y mi forma de entender el
aprendizaje es compartiendo con otros compañeros, interactuando en clase.